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CAPÍTULO 11: BÉLGICA Y EL TÚNEL

Seguimos avanzando por una fría Holanda que sólo se hizo más cálida con el paso de las horas. Mientras, el viento persistía en su tónica habitual de ir en contra. Pedaleando, los campos pasaban a nues­tro lado transformándose de verdes a plateados y de ahí a una gran al­fombra de colores que se sucedían ante nuestros ojos como si de la secuencia de una película se tratara. Con este telón de fondo comprobamos lo bien que se lo pasaba Amelie. En su remolque llevaba de todo: su biberón de agua (a veces de cola­cao que tomaba a su gusto), un «pa­quetito» de ga­lle­tas, su muñeca favorita «Nena», y como a ella le gustan un montón, llevaba también flores y piedras que reco­gí­amos mientras hablába­mos de todo lo que íbamos viendo. En uno de aquellos caminos de la lla­nura holandesa perdimos a «Nena». Cuan­do nos quisimos dar cuenta pensamos que ya sería demasiado tarde. Estaba claro que la había sacado fuera del remolque ju­gan­do con ella y ésta habría ido a parar a alguna cuneta. Nos e...

CAPÍTULO 10: EL SUEÑO DE LA TORRE DE CRISTAL

Cuando llegamos a Dordrech, quedamos hipnotizados por su belleza. Parecía que nos habíamos trasladado a una pequeña ciudad de la Edad Media. Los edi­ficios de piedra eran hermosos, tanto como sus monumentos, iglesias y calzadas em­pedradas. Eran las seis de la tarde cuando desembarcamos, así que teníamos tiempo para reservar un hotel barato y pasear relajados. Pregun­tamos a una mujer un lugar económico para dormir y nos indicó va­rios «Bed and Breakfast». Fui­mos en busca de uno mientras pensábamos en la ducha que nos íba­mos a dar. Con el mapa en mano comenzamos a buscar. El primero resultó estar com­ple­to, así que nos dirigimos a un segundo «Bed and Breakfast» con la esperanza de terminar pronto, pero éste también es­taba ocupado, y luego, en el tercero nos pasó lo mismo, y así empezó a pasar en todos en los que en­trá­bamos a pre­guntar. De las risas pa­samos al enfa­do porque era extraño que todos estuvieran ocupa­dos. Además se nos esta­ba haciendo de noche. Las farolas em...

CAPÍTULO 9: DE CÓMO FUE PASANDO EL TIEMPO

Aquella mañana, a pesar de todo lo aca­e­cido, seguimos pedaleamos con tranqui­li­dad deján­donos llevar por el bonito paisaje. Era una hermosa zona de típicas casas holan­desas e in­mensos campos verdes. Nos olvidábamos del pro­ble­ma excepto cuando reaparecía como un gran do­lor de cabeza. Tratando de olvidarlo el ca­mino hi­zo el res­to. Hacer camino es como meditar, es como el arte de la contemplación, y en Holanda te pasa mu­cho eso: no dejas de contemplar. Así que continuamos peda­le­ando sin saber hasta cuan­do. Ya sabíamos que no nos llegaría el dinero para lo que que­­daba de viaje porque nos faltaría comprar los bi­lletes de vuelta, facturar las trikes y comer y dor­mir durante más de quince días. Era mi­sión im­posible, pero no­sotros se­guíamos pedaleando atra­pados en nues­tra aventura. Sólo estábamos de­jando pasar el tiempo, parecía que no nos atre­ví­a­mos a hacer otra cosa, o por lo menos no lo haríamos hasta que nos quedásemos sin dinero otra vez. Su­po...

CAPÍTULO 8: HOLANDA SOLIDARIA

Sin dinero, en medio de un pueblo en Holanda y con nuestro su eño roto. Nuestro error había sido llevar el dinero con nosotros, todo junto y no haberlo separado antes; por esta decisión y otras muchas cosas no lo habíamos hecho y ahora éramos responsables. Tocaba actuar en función del devenir de los acontecimientos. Y en ese momento, más que nunca, la realidad se hizo muy patente. Una señora, al vernos nos dio diez euros, me sentí raro, no sabía como cogerlos, no sabía que hacer con aquella amabilidad... Con los diez euros y con quince más que teníamos nos fuimos a comer una calle más allá, no teníamos los ánimos para más, abatidos. Mientras comíamos empezó a llover y se levantó bastante viento. Llamamos a casa y contamos lo que nos había pasado, nos iban a echar una mano con lo que podían, nos ayudaba a salir del bache pero hasta la mañana siguiente no contaríamos con ello. Por el momento no nos quedaba otra solución que avanzar hasta el próximo cam...

CAPÍTULO 7: NO DAMOS ARRANCADO

Empezamos a dejar atrás los infortunios de días pasados, cada pedalada que dábamos nos envolvía más en nuestra aventura. Una maravillosa pareja del camping de Poldelflora fue muy amable con nosotros y Amelie, sentimos el calor humano y verdadero de cuando alguien te quiere ayudar y eso nos reconfortó,por contra nosotros devolvimos todo el amor recibido. Aquella mañana recogimos felices nuestras cosas, nos sacamos una foto con nuestros amables vecinos de camping y nos despedimos, quizás no nos volviéramos a encontrar en el resto de nuestras vidas pero sus amables gestos para con nosotros bien se merecen nuestra dedicatoria. Se presentaba una maravillosa mañana por delante, con pocas nubes, probablemente sin lluvia y con unas ganas inmensas de avanzar. Tomamos un frío desayuno que minimizó nuestra hambre; el no tener el camping gas para calentarlos nos estaba haciendo mella aunque aun no habíamos podido conseguir uno. Ese era mi propósi...

CAPÍTULO 6: ¡AMSTERDAM-ALPHEN AAN DE RIJN

Salimos al mediodía, compramos comida para llevar para asi parar en cuanto nos alejáramos de la ciudad. El sitio en el que compramos estaba regentado por un mejicano que habilidosamente había puesto una bandera española en la entrada y unos toros decorando su interior, al menos la comida tenía buena pinta. Estábamos en la Estación Central, habíamos vuelto, ahora teníamos que salir siguiendo la ruta LF2a Stendenroute que nos llevaría a 350 km de allí, a Bruselas. Habíamos visto los carteles cuando veníamos así que no sería difícil seguirlos. Hasta el momento me había preocupado y mucho de si no habría confusiones para encontrarlos todo el camino; al menos dentro de la ciudad todo marchaba bien. Podíamos ir observando las casas barco a lo largo de los canales y los preciosos edificios en sus calles, algunos con cientos de años y el tiempo nos acompañaba, al menos el metereológico pues nos estábamos retrasando al volver a Amsterdam y por delante aun nos quedaban 50km a nuestro ritmo...

CAPÍTULO 5: LA VIDA PUEDE SER MARAVILLOSA

Iniciado el camino nos pudimos empezar a relajar, esa mañana del día 9 de Septiembre pedalearíamos hasta un camping a las afueras de Amsterdam llamado Gaasperplas a unos 30 km que discurría por por carriles bici desde Almere, nos orientamos con el GPS del móvil porque esa parte de la ruta no la tenía preparada aunque fueron de gran ayuda los muchos carteles que nos indicaban como llegar a Amsterdam. Era una mañana soleada, sin nubes en el horizonte, parecía que las cosas empezaban a ir a nuestro favor y nosotros con la emoción de partir empezamos a disfrutarlo, Su con su trike, los tres viajando juntos desde el corazón de Europa; la vida puede ser maravillosa. Comimos la tortilla preparada esa mañana a la sombra, al lado del carril bici y sentados en nuestras trikes con Amelie revoloteando entre nosotros. El día transcurrió tranquilo, agradable; estábamos contentos de pedalear ver y descubrir a cada paso algo diferente y nuevo. Llegamos sin problemas al c...