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CAPÍTULO 8: HOLANDA SOLIDARIA

Sin dinero, en medio de un pueblo en Holanda y con nuestro su eño roto. Nuestro error había sido llevar el dinero con nosotros, todo junto y no haberlo separado antes; por esta decisión y otras muchas cosas no lo habíamos hecho y ahora éramos responsables. Tocaba actuar en función del devenir de los acontecimientos. Y en ese momento, más que nunca, la realidad se hizo muy patente. Una señora, al vernos nos dio diez euros, me sentí raro, no sabía como cogerlos, no sabía que hacer con aquella amabilidad... Con los diez euros y con quince más que teníamos nos fuimos a comer una calle más allá, no teníamos los ánimos para más, abatidos. Mientras comíamos empezó a llover y se levantó bastante viento. Llamamos a casa y contamos lo que nos había pasado, nos iban a echar una mano con lo que podían, nos ayudaba a salir del bache pero hasta la mañana siguiente no contaríamos con ello. Por el momento no nos quedaba otra solución que avanzar hasta el próximo cam...

CAPÍTULO 7: NO DAMOS ARRANCADO

Empezamos a dejar atrás los infortunios de días pasados, cada pedalada que dábamos nos envolvía más en nuestra aventura. Una maravillosa pareja del camping de Poldelflora fue muy amable con nosotros y Amelie, sentimos el calor humano y verdadero de cuando alguien te quiere ayudar y eso nos reconfortó,por contra nosotros devolvimos todo el amor recibido. Aquella mañana recogimos felices nuestras cosas, nos sacamos una foto con nuestros amables vecinos de camping y nos despedimos, quizás no nos volviéramos a encontrar en el resto de nuestras vidas pero sus amables gestos para con nosotros bien se merecen nuestra dedicatoria. Se presentaba una maravillosa mañana por delante, con pocas nubes, probablemente sin lluvia y con unas ganas inmensas de avanzar. Tomamos un frío desayuno que minimizó nuestra hambre; el no tener el camping gas para calentarlos nos estaba haciendo mella aunque aun no habíamos podido conseguir uno. Ese era mi propósi...

CAPÍTULO 6: ¡AMSTERDAM-ALPHEN AAN DE RIJN

Salimos al mediodía, compramos comida para llevar para asi parar en cuanto nos alejáramos de la ciudad. El sitio en el que compramos estaba regentado por un mejicano que habilidosamente había puesto una bandera española en la entrada y unos toros decorando su interior, al menos la comida tenía buena pinta. Estábamos en la Estación Central, habíamos vuelto, ahora teníamos que salir siguiendo la ruta LF2a Stendenroute que nos llevaría a 350 km de allí, a Bruselas. Habíamos visto los carteles cuando veníamos así que no sería difícil seguirlos. Hasta el momento me había preocupado y mucho de si no habría confusiones para encontrarlos todo el camino; al menos dentro de la ciudad todo marchaba bien. Podíamos ir observando las casas barco a lo largo de los canales y los preciosos edificios en sus calles, algunos con cientos de años y el tiempo nos acompañaba, al menos el metereológico pues nos estábamos retrasando al volver a Amsterdam y por delante aun nos quedaban 50km a nuestro ritmo...

CAPÍTULO 5: LA VIDA PUEDE SER MARAVILLOSA

Iniciado el camino nos pudimos empezar a relajar, esa mañana del día 9 de Septiembre pedalearíamos hasta un camping a las afueras de Amsterdam llamado Gaasperplas a unos 30 km que discurría por por carriles bici desde Almere, nos orientamos con el GPS del móvil porque esa parte de la ruta no la tenía preparada aunque fueron de gran ayuda los muchos carteles que nos indicaban como llegar a Amsterdam. Era una mañana soleada, sin nubes en el horizonte, parecía que las cosas empezaban a ir a nuestro favor y nosotros con la emoción de partir empezamos a disfrutarlo, Su con su trike, los tres viajando juntos desde el corazón de Europa; la vida puede ser maravillosa. Comimos la tortilla preparada esa mañana a la sombra, al lado del carril bici y sentados en nuestras trikes con Amelie revoloteando entre nosotros. El día transcurrió tranquilo, agradable; estábamos contentos de pedalear ver y descubrir a cada paso algo diferente y nuevo. Llegamos sin problemas al c...

CAPÍTULO 4: EL CAMINO A UNA VUELTA DE TUERCA.

Este capítulo está dedicado a Rosa y Peter sin cuya inestimable ayuda hubiera sido posible realizar este viaje. Gracias. Tenemos las imágenes de lo vivido pegadas a la retina, recuerdos, experiencias vividas tan sentidas que las percibimos totalmente cercanas a pesar de pasar el tiempo. lo bueno es que siempre recuerdas las cosas buenas y hacen que las malas sean parte de un todo que lo hace muy especial y todo se convierte en bueno. Aquella noche llegamos con nuestra ansiada trike a casa de Rosa y Peter, la mañana siguiente ya planeábamos salir así que tan pronto llegué me puse a preparar las cosas. Bajé al trastero y me puse a montar a Bucéfalo, por fin, estaba deseando este momento, durante la preparación del viaje me había imaginado como sería, y ya había llegado. Saqué todas las piezas de la caja y empecé a montar. Estaba cansado del viaje a la frontera alemana pero no me importaba. Cuando ya había preparado el terreno y ya había montado la primera rueda no encontraba...

CAPÍTULO 3: SE LLAMA ROJO

Salimos de la tienda de trikes con una enorme decepción. A día de hoy, y digo hoy día 7 de Octubre, el señor Gerhard mantiene su postura en cuanto a devolver la fianza, después de varios emails se defiende diciendo que ha pedido la trike, es poco profesional. Aquel día no sabíamos cómo tomárnoslo, Peiter estaba muy enfadado (nosotros también) y era la hora de comer, decidimos que comeríamos y a la tarde iríamos a Amsterdam, pactamos con él el olvidarnos de lo que había pasado, ya estábamos allí así que en nuestra imaginación no cabía estar defraudados. Fuimos a un Mac Donald´s para resolver de forma rápida lo de comer. A la tarde aparcamos el coche en el aparcamiento de la estación de autobuses donde trabajaba Peiter y nos compró dos pases para un día de transporte por Amsterdam. Al entrar en el tranvía tenías que pasarla por una maquina y ya estabas dentro, un pequeño paseo en tranvía por la ciudad y directos a la estación central (Centraal Station). En ese momento no sabíamos q...

CAPÍTULO 2: EL C. DE ZAANDAM

Con los últimos preparativos se tomaron las ultimas decisiones, llevábamos demasiada ropa así que empezamos a descartar, hicimos unas dos o tres revisiones más y comprobamos como lo llevaríamos. Y es que teníamos que llevar una trike que desmontándola completamente cogía en una mochila grande y el carro de Amelie que empaquetado cogía en otra caja grande. La ropa y las demás cosas iban en una mochila de senderismo y en las alforjas de la bici que las llevaríamos como maleta. Llevamos además una mochila de mano donde irían toda nuestra documentación (Dni de todos, carnet de conducir, la tarjeta sanitaria europea, libro de familia...), la cámara de fotos, la de vídeo, los móviles y los cargadores de todos ellos; llevábamos ademas los pañales de Amelie, las toallitas y la merienda para el viaje en el avión. En la caja grande del carro metimos la tienda de campaña los sacos de dormir y el portabultos de la trike que a partir de ahora llamaré Bucéfalo como el caballo de Alejandro Ma...