Empezamos a dejar atrás los infortunios de días pasados, cada pedalada que dábamos nos envolvía más en nuestra aventura. Una maravillosa pareja del camping de Poldelflora fue muy amable con nosotros y Amelie, sentimos el calor humano y verdadero de cuando alguien te quiere ayudar y eso nos reconfortó,por contra nosotros devolvimos todo el amor recibido. Aquella mañana recogimos felices nuestras cosas, nos sacamos una foto con nuestros amables vecinos de camping y nos despedimos, quizás no nos volviéramos a encontrar en el resto de nuestras vidas pero sus amables gestos para con nosotros bien se merecen nuestra dedicatoria. Se presentaba una maravillosa mañana por delante, con pocas nubes, probablemente sin lluvia y con unas ganas inmensas de avanzar. Tomamos un frío desayuno que minimizó nuestra hambre; el no tener el camping gas para calentarlos nos estaba haciendo mella aunque aun no habíamos podido conseguir uno. Ese era mi propósi...